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sábado, 13 de junio de 2015
sábado, 6 de junio de 2015
AÑOS 20, LITERATURA FEMENINA.
Una de las épocas más importantes en la
literatura femenina Antioqueña fueron los años 20, con la participación de algunas
revolucionarias que estuvieron a la vanguardia del tiempo, con
el acceso a la educación secundaria y universitaria en
los años 30, se permitió que algunas pudieran producir
novelas, ensayos, cuentos y crónicas.
En esos años, en Medellín
sale la primera publicación de la revista, “Sábado”. Su distribución era semanal
y se divulgaban temas literarios, científicos, noticioso,
personajes, lugares. Allí mismo donde Tomás Carrasquilla, escribía sobre
literatura, se creó el primer concurso de escritura femenina.
Así comienza una de las aventuras menos
prometedoras de un concurso donde poco se esperaba, en la segunda edición de la
revista Sábado; “14 de mayo de 1921”, se publicó un cuento llamado “Los
felices” de Lorenza Quevedo de Cock. Demostrando ante los lectores la escritura
que producían las mujeres.
Del éxito que tuvo el semanario, se
reflexionó sobre el verdadero papel que tenía la mujer en las artes
escritas y de allí se crea una revista
donde la mujer pudiera plasmar su voz, su pensamiento y
fue llamada: “Letras y Encajes” que tuvo 394 ediciones donde se
hablaron de temas como política, religión, moda, cocina, viajes, economía.
Algunas mujeres importantes en la
historia Antioqueña escribieron en la revista como; Isabel Carrasquilla de
Arango, que nació el 8 de octubre de 1865, en Santo
Domingo Antioquia, fue la hermana de Tomás Carrasquilla. Ella escribía y
pensaba el mundo de otro modo como lo cuentan los historiadores, la
poesía hacia parte de sus prosas tan únicas como su relación con su hermano.
Publicó obras dramáticas como “Noche de
Reyes y Contra viento y marea”, En noviembre de 1938 publicó en la revista Letras
y Encajes, una historia de viaje; “La llegada a Venecia fue en una tarde
apacible de otoño. El tren avanza hacia el mar por un muelle o calzada al
extremo de cuál está estación, se balanceaban amarradas las góndolas de todos
los hoteles, que los empleados iban voceando, y muchísimas más, que aguardaban
la llegada del tren”.
En el caso de María Cano por ejemplo,
se dio a conocer en el 1921 cuando cruzaba la edad de 34 años, con
la publicación de los textos líricos en la revista “Cyrano” de Medellín,
y Entre 1923 y 1925 se uniría al periodismo en el correo
liberal. Escribió cuentos como: “Gracia”, “El símbolo”, “la ciega” y
“feminidad”. Según Palo Pérez; María Cano fue importante en la literatura ya
que se arriesgó a escribir temas del cuerpo femenino, que eran muy
íntimos en ese tiempo.
Y así se podría sacar una lista grande
de mujeres que han escrito en Antioquia, de lo importante que han sido ellas en
la formación cultural de la región. Pero la historia a veces se nos olvida y
por eso mujeres como Mara Agudelo, Mary Navarro y María Victoria quedan
excluidas y se guardan por muchos años.
Realizado por: Susana Molina Restrepo
LA ESCRITURA FEMENINA UNA HISTORIA POCO CONOCIDA
La mujer en la literatura Antioqueña
poco se ha dado conocer a través del tiempo, las razones son de causa
histórica, como la cultura patriarcal y la educación. A partir
de los años 20, la mujer se deja ver en lo público con algunas publicaciones
que se hicieron en revistas como: “Letras y Encajes”, “Cyrano”, “Sábado”. Algunas
como María Cano e Isabel Carrasquilla empiezan a escribir, representando el
comienzo de las letras femeninas.
Mara Agudelo, periodista empírica,
escritora de cuna, luchadora por los derechos de la mujer y
representante de la cultura Antioqueña, es una
voz que se ha perdido en la región de literatas olvidas. “Yo nací
artista porque vengo de padres artistas”. Ella reafirma su
posición en la sociedad, esa que le han rechazado dos publicaciones y le ha
negado varios trabajos por su situación política y de mujer. Aunque asegura
nunca haberse sentido presionada, ni afectada por las críticas de un
público que hoy en día no la recuerda. “Yo siempre me he sentido en
primera persona”.
Según Gabriel Jaime Arango Acosta,
Director de Docencia de la Universidad EAFIT; “Hay una causa histórica
que tiene dos aristas, lo primero, la escritura es
un asunto de compromiso público porque cumple la función de ser divulgada
y fue la tarea exclusivamente de los hombres durante mucho tiempo de
la historia Antioqueña; lo segundo, porque en la
concepción cultural la mujer existía para estar
en la casa cumpliendo con las misiones y funciones de
tipo doméstico”.
Mara nació en 1931 en Toledo
Antioquia; su madre era teatrera y desde pequeña la llevaban al
escenario “porque no había quién
me cuidara”. Se escondía debajo de las sillas del tablado solo para
coger los libretos y aprendérselos de memoria. Después de haberse
formado como actriz, abandona el teatro. “Porque
los muchachos eran muy incumplidos”. Y se fue por
todo Antioquia trabajando como declamadora de poesía. Comienza así su viaje
como escritora.
Uno de los trabajos que recuerda con
dulzura es una poesía que escribió en 1979, en sus viajes por el
campo: “Hermano campesino pequeño dios
agrario, corazón de montaña. Esa mirada melancólica inmensamente triste ¿qué
busca en la distancia? Dime pequeño niño, diminuta semilla de la
patria. Qué avizoran tus sueños, tu mirada, tus pies descalzos, tu parcela
agraria, tu casa de campo perdida en la enramada, tu sonrisa opaca que parece
una lagrima”.
Para Mara, la poesía que compone relata todos
los acontecimientos que ha vivido, denunciando las desigualdades sociales que
han sufrido las mujeres la política y el medio ambiente. “Pero hay mucha tela que cortar”. Ahora hace parte de una fundación
en pro de la mujer, donde les enseñan a defender sus derechos.
Gabriel Arango Acosta, manifiesta : “la literatura logra expresar lo que un
pueblo es, piensa, siente, diciéndolo con
mayor libertad que otros tipos de tratados como el de la
historia , la política”. Son doscientos años de Antioquia, donde
el hombre ha escrito las historias y la mujer ha sido la sombra de aquella
construcción literaria.
Mary Torres, psicóloga y poeta, se
contagió de la escritura después de haber asistido varios años al Festival
Internacional de Poesía en Medellín. Produciendo así en sus
hojas, poesía sobre conflicto humano, desde la persona con hambre,
hasta el desplazado. Ella ha participado en varios eventos de declamación,
talleres y encuentros poéticos de la región. “Ahora me da tanta alegría tener compañeras mujeres que se han atrevido
a escribir, poesía moderna, alternativa y estén sacando
producciones nuevas, le recomiendo a todas que rompan las barrearas
del señalamiento y escriban”.
Son muchas las historias de mujeres que
han plasmado su pensamiento por medio de las letras en Antioquia; está María
Victoria Restrepo, que desde pequeña se interesó por la escritura y pese a los
comentarios en su barrio “Parece un niño”.
Ella, inspirada por las estrellas, el olor a los árboles
y lo noble que parecía el mundo, lograba hacer cartas e historias
que se perdieron con el tiempo. A la edad de 24 años deja
la pluma para cambiar pañales, atender al esposo y conseguirse un trabajo.
Paloma Pérez, profesora
de la Universidad de Antioquía, cronista, cuentista, ha escrito
libros como: “Antología de mujeres Antioqueñas 1919 - 1951” y “Como
la Sombra o la Música”. Describe como fue el desarrollo de escritura
femenina en Antioquia: “Las mujeres
siguen siendo una preocupación para mí, me duele mucho la crucifixión
del cuerpo femenino en Antioquía, se están desvalorizando mucho y no existe una
reflexión, aunque no se puede generalizar. Había esperado que para esta época
las mujeres estuvieran más dueñas de sí mismas, de su cuerpo, pensamiento y
todavía veo a las mujeres muy sometidas, sobre todo a las jóvenes”.
Por: Susana Molina.
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