martes, 21 de julio de 2015

"Poesía con imágenes de mujer"

Él Aprendió a llorar con los ojos secos, aprendió a sentir con el corazón enmudecido, el cómo todos ellos aprendió a decir lo necesario y a sonreír con convenciones y no por deseos… Cuantas veces fue así, cuantas veces han visto sus lágrimas camufladas en una mueca a la que llama sonrisa, en una mirada a la que confunden con seriedad. Cuando ella le miraba veía esa imagen de fuerza, ese rostro pasivo que buscaba no quebrarse en los momentos de angustia, que no se quería hundir en la mar del llanto, ella aprendió que él era el héroe de los cuentos, el príncipe que rescataba a la doncella de las historias y que jamás le vería caer de rodillas ante la presión de los días… Ella aprendió todo de él y a la vez jamás conoció lo que en el crecía, ella no se enteró que el también soñaba en medio de las noches, que anhelaba un cielo estrellado cubierto de jardines de rosas, donde las espinas eran un rose de amor silencioso, que él amaba con pasión desenfrenada, con el alma en las manos, con la sonrisa cálida que esbozaba cuando de amor él hablaba… Ella aprendió que su mundo era el de la fantasía, el de los sueños donde se le permitía anhelar grandes palacios y aromas acogedores que apaciguaran su alma… pero un día ella lo vio… vio sus mareas convertidas en lágrimas, postrado en el suelo recogiendo los pedazos de su alma que se marchitaba junto a los sueños que en el interior como todo hombre valiente el guardaba, pero que jamás en medio de risas relataba… ella lo vio, y creyó que veía un espejismo, que era solo un tinte de poesía que se escapaba de los pliegues de sus parpados y en él se reflejaba, porque él era fuerte como el acero y en su camino esas historias jamás se le verían cruzadas… El aprendió a llorar con los ojos secos, a sentir con el corazón mudo y a soñar con el alma apagada… el aprendió que jamás podría en esta vida mostrar los pétalos de las rosas que su alma cultivaba ya que los jardines solo le eran permitidos a su amada…

Escrito por Sergio Agudelo.

sábado, 6 de junio de 2015

AÑOS 20, LITERATURA FEMENINA.

Una de las épocas más importantes en la literatura femenina Antioqueña fueron los años 20, con la participación de algunas revolucionarias  que estuvieron a la vanguardia del tiempo,  con el acceso a la educación secundaria y  universitaria  en los años 30, se  permitió  que algunas pudieran producir novelas, ensayos, cuentos y crónicas.

En esos años,  en Medellín sale la primera publicación de la revista, “Sábado”. Su distribución era  semanal y  se divulgaban temas literarios, científicos, noticioso, personajes, lugares. Allí mismo donde Tomás Carrasquilla, escribía sobre literatura, se creó el primer concurso de escritura femenina.

Así comienza una de las aventuras menos prometedoras de un concurso donde poco se esperaba, en la segunda edición de la revista Sábado; “14 de mayo de 1921”, se publicó un cuento llamado “Los felices” de Lorenza Quevedo de Cock. Demostrando ante los lectores la escritura que producían las mujeres.

Del éxito que tuvo el semanario, se reflexionó sobre el  verdadero papel que tenía la mujer en las artes escritas  y de allí se crea  una   revista donde la mujer pudiera  plasmar  su voz, su pensamiento y fue llamada: “Letras y Encajes” que tuvo 394 ediciones donde se hablaron de temas como política, religión, moda, cocina, viajes, economía.



Algunas mujeres importantes en la historia Antioqueña escribieron en la revista como; Isabel Carrasquilla de Arango, que nació el  8 de octubre de 1865,  en Santo Domingo Antioquia, fue  la hermana de Tomás Carrasquilla. Ella  escribía  y pensaba el mundo de otro modo como lo cuentan los historiadores,  la poesía hacia parte de sus prosas tan únicas como su relación con su hermano.

Publicó obras dramáticas como “Noche de Reyes y Contra viento y marea”, En noviembre de 1938 publicó en la revista Letras y Encajes, una historia de viaje; “La llegada a Venecia fue en una tarde apacible de otoño. El tren avanza hacia el mar por un muelle o calzada al extremo de cuál está estación, se balanceaban amarradas las góndolas de todos los hoteles, que los empleados iban voceando, y muchísimas más, que aguardaban la llegada del tren”.

En el caso de María Cano por ejemplo, se dio a conocer en  el 1921 cuando cruzaba la edad de 34 años, con la publicación de los textos líricos en la revista “Cyrano” de Medellín, y   Entre 1923 y 1925 se uniría al periodismo en el correo liberal. Escribió cuentos como: “Gracia”, “El símbolo”, “la ciega” y “feminidad”. Según Palo Pérez; María Cano fue importante en la literatura ya que se arriesgó a escribir temas del cuerpo femenino,  que eran muy íntimos en ese tiempo.

Y así se podría sacar una lista grande de mujeres que han escrito en Antioquia, de lo importante que han sido ellas en la formación cultural de la región. Pero la historia a veces se nos olvida y por eso mujeres como Mara Agudelo, Mary Navarro y María Victoria  quedan excluidas y  se guardan por muchos años.

Realizado por: Susana Molina Restrepo

LA ESCRITURA FEMENINA UNA HISTORIA POCO CONOCIDA

La mujer en la literatura Antioqueña poco se ha dado conocer a través del tiempo, las razones son de causa histórica,  como la cultura patriarcal y  la educación. A partir de los años 20, la mujer se deja ver en lo público con algunas publicaciones que se hicieron en revistas como: “Letras y Encajes”, “Cyrano”, “Sábado”. Algunas como María Cano e Isabel Carrasquilla empiezan a escribir, representando el comienzo de las letras femeninas. 

Mara Agudelo, periodista empírica, escritora de cuna, luchadora por los derechos de la mujer y   representante de la  cultura  Antioqueña, es  una voz que se ha perdido en la región de literatas olvidas.  “Yo nací artista porque vengo de padres artistas”. Ella  reafirma su posición en la sociedad, esa que le han rechazado dos publicaciones y le ha negado varios trabajos por su situación política y de mujer. Aunque  asegura nunca haberse sentido presionada, ni afectada por las críticas  de un público que hoy en día no la recuerda. “Yo siempre me he sentido en primera persona”.

Según Gabriel Jaime Arango Acosta, Director de Docencia de la Universidad EAFIT; “Hay una causa histórica que tiene dos aristas, lo primero,  la  escritura  es un asunto de compromiso público porque cumple la función de ser  divulgada y fue la tarea exclusivamente de los hombres  durante mucho tiempo de la historia Antioqueña;  lo  segundo, porque en la concepción  cultural  la mujer existía para  estar en la casa  cumpliendo  con las misiones y  funciones  de tipo doméstico”

Mara nació en 1931 en  Toledo Antioquia; su madre era teatrera y desde pequeña  la llevaban  al escenario “porque no había  quién me cuidara”. Se escondía debajo de las sillas del tablado solo para coger  los libretos y aprendérselos de memoria. Después de haberse formado como actriz, abandona el teatro. “Porque los muchachos eran muy incumplidos”.  Y  se fue  por todo Antioquia trabajando como declamadora de poesía. Comienza así su viaje como escritora.

Uno de los trabajos que recuerda con dulzura es una poesía que escribió en 1979, en  sus viajes por el campo: “Hermano campesino pequeño dios agrario, corazón de montaña. Esa mirada melancólica inmensamente triste ¿qué busca en la distancia?  Dime pequeño niño, diminuta semilla de la patria. Qué avizoran tus sueños, tu mirada, tus pies descalzos, tu parcela agraria, tu casa de campo perdida en la enramada, tu sonrisa opaca que parece una lagrima”.

Para Mara, la poesía que compone  relata  todos los acontecimientos que ha vivido, denunciando las desigualdades sociales que han sufrido las mujeres la política y el medio ambiente. “Pero hay mucha tela que cortar”. Ahora hace parte de una fundación en pro de la mujer, donde les enseñan a defender sus derechos.
Gabriel Arango Acosta, manifiesta : “la literatura logra expresar lo que un pueblo es,  piensa, siente,  diciéndolo  con mayor libertad  que otros tipos de  tratados como el de la historia , la política”. Son doscientos años de Antioquia,  donde el hombre ha escrito las historias y la mujer ha sido la sombra de aquella construcción literaria.

Mary Torres, psicóloga y poeta,  se contagió de la escritura después de haber asistido varios años al Festival Internacional de Poesía en Medellín. Produciendo así  en sus hojas,  poesía sobre conflicto humano, desde la persona con hambre, hasta el desplazado. Ella ha participado en varios eventos de declamación, talleres y encuentros poéticos de la región. “Ahora me da tanta alegría tener compañeras mujeres que se han atrevido a escribir, poesía moderna, alternativa y  estén  sacando producciones nuevas,  le recomiendo a todas que rompan las barrearas del señalamiento y  escriban”.

Son muchas las historias de mujeres que han plasmado su pensamiento por medio de las letras en Antioquia; está María Victoria Restrepo, que desde pequeña se interesó por la escritura y pese a los comentarios en su barrio “Parece un niño”. Ella,  inspirada por las  estrellas, el olor a los árboles y lo noble que parecía el mundo, lograba hacer cartas e  historias que  se perdieron con el tiempo.  A la edad de 24 años deja la pluma para cambiar pañales, atender al esposo y conseguirse un trabajo.

Paloma Pérez,   profesora de la Universidad de Antioquía, cronista,  cuentista, ha escrito libros como: “Antología de mujeres Antioqueñas 1919 - 1951” y  “Como la Sombra o la Música”. Describe como fue  el desarrollo de escritura femenina en Antioquia: “Las mujeres siguen siendo una preocupación para mí, me duele mucho la  crucifixión del cuerpo femenino en Antioquía, se están desvalorizando mucho y no existe una reflexión, aunque no se puede generalizar. Había esperado que para esta época las mujeres estuvieran más dueñas de sí mismas, de su cuerpo, pensamiento y todavía veo a las mujeres muy sometidas, sobre todo a las jóvenes”.                                                                                       

Por: Susana Molina.